Por Fabián Garreta
Hubo una época en que las necesidades de confort eran satisfechas directamente con las resoluciones arquitectónicas. Desde mediados del siglo pasado, en el marco de un “mundo de energía barata y abundante”, la arquitectura se divorció de la interacción con el entorno y comenzaron a multiplicarse los sistemas de calefacción y refrigeración que hoy conocemos.
La construcción y el uso de edificios es responsable de aproximadamente la tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. El mayor consumo energético se encuentra en la climatización: refrigeración y calefacción de espacios habitables.
En Argentina ese porcentaje se repite, aun contando con una distribución demográfica muy favorecida con el clima. La calidad constructiva en el país es deficiente, ya que la envolvente edilicia es incapaz de aprovechar las condiciones ambientales favorables y evitar las perjudiciales.
Camino a la vivienda sustentable
Muchas variables involucran a una vivienda para ser sustentable. Desde los aspectos más básicos relacionados con la arquitectura y su modo de vivirla, hasta el recupero de aguas, el diseño del paisaje, la incorporación de equipamiento eficiente o la implementación de energías renovables.
Sostener o mejorar el nivel de confort bajando el consumo energético es el gran desafío. El factor más importante a la hora de lograr una vivienda eficiente es reducir el intercambio de calor entre el interior y el exterior, dado que más del 60% de la energía consumida en vivienda se destina al acondicionamiento térmico. La vivienda más eficiente es la que menos energía demanda, no solo aquella que la genera a través de energías renovables.
Algunos criterios bioclimáticos de diseño a tener en cuenta:
- Verificar y corregir el nivel de aislación térmica de muros, cubiertas y ventanas.
- Trabajar sobre los muros con revoques térmicos, placas de aislación o revestimientos.
- Reemplazar las aberturas por nuevas con tecnología de doble vidriado hermético (DVH).
- Seleccionar materiales con certificación de sustentabilidad y electrodomésticos de eficiencia A o superior.
El futuro de nuestras casas
Existe una creciente e insatisfecha demanda de vivienda en Argentina que podría abordarse desde el diseño bioclimático y la eficiencia. El diseño bioclimático no debe ser asociado a la construcción con materiales rudimentarios. Por el contrario, las decisiones proyectuales y tecnológicas deben responder al clima y asegurar estabilidad en el tiempo con mínimo mantenimiento y uso de energía.
La implementación de la Ley de Generación Distribuida 27.424 puede ser un instrumento estratégico para descarbonizar la arquitectura existente y la futura. En Europa es común encontrar edificios que cuentan con un balance energético igual a cero: durante un ciclo anual consumen lo mismo que generan.
El desafío del futuro está en la aplicación de criterios bioclimáticos de diseño: considerar orientaciones, uso de aislación térmica, ventilación natural, asoleamiento de espacios interiores en épocas frías y protección solar en verano. Con solo aprovechar el sol como fuente de calefacción en viviendas, en Argentina se estaría ahorrando algo más de un 10% de energía primaria.
Fabián Garreta es Arquitecto egresado de la UBA, con formación de posgrado en diseño bioclimático y energías renovables. Titular de SURSOLAR, consultora de sustentabilidad en arquitectura e integración de energías renovables en edificios.