Después de más de dos décadas sin nuevas investigaciones, retomamos el estudio de la rata vizcacha dorada en el Salar de Pipanaco.
Por Tatiana Sánchez
Estamos en el corazón de Catamarca, donde el sol se refleja en pequeños cristales de sal y el viento hace bailar arbustos bajos. Aquí habita una criatura tan discreta como extraordinaria: la rata vizcacha dorada (Pipanacoctomys aureus). Endémica del Salar de Pipanaco, esta especie representa uno de los tesoros más frágiles y desconocidos de nuestra biodiversidad.

La rata vizcacha dorada no vive en ningún otro lugar del mundo. Su existencia está íntimamente ligada a los ambientes salinos del salar, donde encuentra refugio, alimento y equilibrio. Sin embargo, su supervivencia está en riesgo. El avance de actividades humanas sobre su hábitat natural ha encendido alertas entre quienes estudiamos y protegemos la fauna silvestre del norte argentino.
Desde su descubrimiento en el año 2000, no se habían realizado nuevas investigaciones sobre esta especie. Fue recién en 2024 cuando, junto a un equipo de biólogos y naturalistas, retomamos el estudio de su ecología, comportamiento y distribución. Gracias al uso de cámaras trampa y observación directa, realizamos diversas campañas al salar; logramos registrar comportamientos nunca antes documentados por la ciencia.
Ahora, entre los últimos descubrimientos, apoyados por The Mohamed bin Zayed Species Conservation Fund, registramos que vocaliza, lo que sugiere posibles formas de comunicación social. También observamos que trepa arbustos a alturas inesperadas, y pudimos delimitar con mayor precisión su distribución dentro del salar. Cada imagen capturada es una ventana a un mundo que apenas comenzamos a comprender.
Ciencia con botas: el valor del trabajo de campo
Como doctora en Ciencias Biológicas, mi trayectoria ha estado marcada por el estudio de los micromamíferos del norte argentino, especialmente en ambientes áridos y de altura. El trabajo de campo no es solo una metodología: es una forma de estar presente, de escuchar el territorio, de aprender con humildad lo que los libros no siempre cuentan.
En el Salar de Pipanaco, cada jornada de investigación es también un acto de cuidado. Porque conocer es el primer paso para proteger.

Compartir para conservar: educación y divulgación
El proyecto no se limita al ámbito científico. Desde sus inicios, asumimos el compromiso de acercar el conocimiento a la comunidad. Creamos una cuenta en el canal de YouTube, donde compartimos los registros obtenidos con cámaras trampa, y una cuenta de Instagram, donde difundimos curiosidades, avances y reflexiones sobre esta especie única. Además, realizamos visitas a escuelas, ferias y espacios comunitarios, llevando materiales educativos y relatos que despiertan asombro y conciencia.

Creemos que la conservación se construye con participación, y que cada niña, niño o adulto que descubre a la rata vizcacha dorada por primera vez, se convierte en un aliado para su protección.
Cuidar lo invisible
La historia de la rata vizcacha dorada nos interpela como comunidad. Nos recuerda que hay vidas que dependen de decisiones que se toman lejos de donde ellas habitan. Por eso, desde Naturaleza Argentina, celebramos que recientemente haya sido declarada Monumento Natural Municipal por el Concejo Deliberante de Saujil. En él, no solo habitan especies únicas y en peligro, sino una gran diversidad de fauna que encuentra en el salar su hábitat ideal, su refugio.
Se trata de preservar un ecosistema único, de honrar la riqueza natural de Catamarca y de construir un futuro donde la biodiversidad tenga lugar.
La rata vizcacha dorada es desconocida para muchos. Pero su presencia es un indicador de salud ambiental, de equilibrio, de belleza silenciosa. Protegerla es también protegernos.