Fundación Naturaleza Argentina

Tras los rastros del tapetí: una expedición en busca de la biodiversidad de Ansenuza

Acompañanos en nuestra aventura de descubrir y registrar especies, para conocer y re-conocer esos paisajes tan diversos e increíbles de Córdoba. El tapetí (Sylvilagus brasiliensis), un pariente cercano del conejo, es muy difícil de ver. Una esperanza de que este y otros mamíferos pueden sobrevivir en una región caracterizada por la fragmentación del hábitat y la rápida deforestación.

Esa mañana de marzo, el equipo del Proyecto Ansenuza de Natura Argentina salió hacia el norte cordobés, coronado por zigzagueantes quebrachales. Estábamos trabajando en una investigación y relevamiento de mamíferos, en diferentes puntos alrededor del Parque Nacional y Reserva Nacional Ansenuza, como también en la Reserva de Usos Múltiples de la provincia de Córdoba.

El objetivo de este viaje era retirar un grupo de cámaras trampas que habían sido colocadas allí el año anterior, para descubrir qué tipo de fauna protege nuestro hermoso bosque chaqueño cordobés. Estas cámaras son uno de los mejores dispositivos para estudiar mamíferos. Al captar movimiento frente a ellas, emiten un imperceptible pestañeo y, en una pequeña tarjeta de memoria, queda guardado ese instante en una imagen digital.

Un encuentro inesperado

Una vez de regreso a nuestro lugar de acampe, con mate en mano, prendimos las computadoras y empezamos a hacer una exploración fugaz por las miles de fotos que se habían guardado. Fue cuestión de minutos hasta empezar a mencionar el nombre de las especies que iban apareciendo: ¡Un zorro gris!, ¡la corzuela!, ¡un zorrino con su mamá!…

Y de repente, una voz en tono afirmativo grita: ¡TAPETI! Todos corrimos a observar la foto que aparecía en la computadora. Ahí estaba este mamífero, cualquier inexperto lo habría confundido con un conejo común, pero nosotros éramos el Equipo Ansenuza, y sabíamos lo que ese registro significaba.

Hasta el año 2017, este bonito conejo autóctono solo contaba con un registro documentado para la provincia de Córdoba, en el año 2000 aproximadamente. Luego, con el uso de cámaras trampa en la región, se lograron dos nuevos registros para los años 2017 y 2018. Este grandioso hallazgo confirmaba que aún está habitando la zona.

No alcanzamos a celebrar demasiado esa noche. Fue tan grande la emoción por confirmar su presencia que el equipo salió de nuevo a campo, con botas, polainas, campera y linterna en la frente, para adentrarnos al oscuro monte cordobés. Para nuestra sorpresa, allí estaba el ejemplar de TAPETI esperándonos. Una noche inolvidable para todo el equipo.

El tapetí, de hábitos nocturnos

El Tapetí, cuyo nombre científico es Sylvilagus brasiliensis, es un pequeño mamífero que mide de 26 a 40 centímetros de largo. Tiene orejas y patas más cortas en relación con la liebre, una especie introducida similar. Pesan de 0,7 a 1,3 kg y tienen cabeza redondeada, ojos grandes y oscuros, y pelaje corto y denso de color pardo grisáceo jaspeado de negro.

Este fascinante animal vive en ambientes de bosques, selvas y montes chaqueños del norte del país. Es de hábitos solitarios y de actividad nocturna, y se mueve caminando o mediante saltitos por el suelo del bosque. Durante el día es difícil verlo, ya que duerme en huecos de troncos caídos y, cuando es sorprendido, permanece inmóvil y escondido en la vegetación. Su alimentación se basa en tallos, hojas y raíces.

En peligro crítico

El descubrimiento de esta especie en el humedal de Ansenuza nos alerta sobre la importancia de contar con parches de bosques en buen estado de conservación, conectados íntegramente, que permitan la continuidad de sus poblaciones.

En cuanto a su conservación, a nivel nacional no está considerada amenazada (Res. 316/2021). Sin embargo, en la provincia de Córdoba, el Tapetí se encuentra en peligro crítico según la última categorización del estado de conservación de los mamíferos (Res. 334/2019). Esto se debe a las amenazas que enfrenta, como la pérdida de hábitat, la depredación por perros, el atropellamiento en rutas, la caza directa ilegal y el impacto de las especies exóticas invasoras, como la liebre.

Este descubrimiento no solo representa un logro científico, sino también una llamada de atención sobre la importancia de conservar y proteger los bosques y humedales de la región. Su presencia nos recuerda la necesidad de mantener los hábitats naturales y garantizar la conectividad entre ellos, para asegurar la continuidad de las poblaciones de mamíferos y preservar la diversidad biológica de la provincia.

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